Dicen que vivir junto al mar es un privilegio y lo es. Pero solo cuando el verano se marcha. Durante meses, el calor lo invade todo las playas se llenan y el silencio parece esconderse en algún lugar. Por eso, cuando el otoño asoma siento que recupero algo que también es mío. Vuelven los paseos sin prisas la brisa fresca el olor de la lluvia las hojas que caen despacio y ese silencio que tanto necesito para escucharme. Es ahí donde encuentro la calma donde mis pensamientos dejan de correr donde mi mente descansa donde vuelvo a sentirme yo. Con los años he descubierto que la soledad no siempre es ausencia a veces es un regalo un lugar donde descansar. Hay personas que necesitan llenar sus días de voces Yo necesito vaciarlos de ruido. Quizá por eso espero el otoño con tanta ilusión porque mientras muchos sienten que el verano termina yo siento que empieza mi estación. La estación donde el mar vuelve a hablar bajito... y yo, también.